El conflicto de las viñetas de Mahoma ha sido presentado como la expresión de un choque de civilizaciones entre un occidente liberal y un Islam que rechaza la libertad de expresión. A juicio de muchos musulmanes liberales y demócratas no existe tal conflicto ni son las viñetas las causantes de todo este revuelo. De una parte la libertad de expresión que todos defendemos no es un derecho absoluto en occidente y, desde hace tiempo, tiene límites en todos los países occidentales. La ley reprime el antisemitismo, el racismo etc. De otra parte, cierto consenso social impide a cualquier medio de comunicación burlarse de los ciegos, de los enanos, de los homosexuales y más por miedo a la reacción social que por la persecución judicial.
¿Porqué entonces se establecen distintas varas de medir cuando se trata del Islam?
Es claro que la opinión publica occidental es más permeable a la islamofobia (que muchas veces esconde un rechazo a la inmigración). Lo que ofende no es la blasfemia sino el negacionismo y el nulo respeto al otro. No se trata de defender sólo el orden natural frente al divino ni viceversa, sino defender valores, causas, justicia y equidad.
¿Por qué los supuestos defensores de la libertad de expresión nos meten a los musulmanes en el mismo saco? ¿No hay entre los musulmanes conservadores, progresistas y otros, igual que los cristianos y los judíos? ¿Acaso no se unen más los conservadores de cada bando para defender auténticas intolerancias? ¿Cuántas veces los creyentes conservadores, cristianos, judíos y musulmanes se han unido para reclamar límites a la libertad del hombre, ya sea sobre el tema del aborto, del matrimonio homosexual u otros?
No hay duda de que la violencia no viene del hecho puntual de publicar unas viñetas de Mahoma. Las viñetas de Mahoma representan un grave insulto para todos los musulmanes (conservadores, progresistas, liberales e incluso los que culturalmente se denominan como tal). La violencia desatada contra los ciudadanos de ciertos países europeos donde se publicaron las viñetas es una reacción desproporcionada y en parte manipulada por regímenes y ciertas fuerzas políticas que tienen cuentas pendientes con los europeos, así como con las fuerzas democráticas en el interior de estos países.
La crisis tiene entonces raíces en el conflicto árabe-israelí, en la situación interna de ciertos regímenes autoritarios y de dictadura y en el interés, cada vez más creciente, de sectores conservadores de occidente de contraponer el odio al diálogo y de utilizar el odio contra los musulmanes como arma electoral que por cierto es bastante eficaz. Otros, desde el bando progresista, intentan sentar bases (por cierto muy positivas) de diálogo con los musulmanes y curiosamente acaban coincidiendo con los conservadores, metiendo a los musulmanes en el mismo saco al dialogar con los que son para ellos los representantes del Islam (representantes de Mezquitas o de comisiones islámicas etc.) Estos son precisamente los más conservadores (salafistas) además de ser minoría, que acapara de forma antidemocrática la representación de los musulmanes así como los valores de toda una civilización. Sin embargo, la mayoría de los musulmanes afectados por el insulto de las viñetas o la violencia en las manifestaciones de protesta no nos sentimos representados por ?clérigos? impuestos.
¿Quién dialogará con nosotros los afectados de ambos lados? Si el gobierno de Zapatero dialoga con las asociaciones / mezquitas conservadoras en España ¿con quién, entonces, debemos dialogar nosotros los afectados? Lo más lógico es que dialoguemos con los conservadores de cultura cristiana y, si es así, lo más normal es que juntemos en la mesa del diálogo a conservadores de ambos lados frente a progresistas de ambos lados, y a mi juicio será lo más natural en cualquier diálogo, incluido de civilizaciones. Me parece un error monumental que el gobierno socialista convoque a una reunión el pasado 15 de febrero de 2006 a los que se hacen llamar líderes de los principales colectivos musulmanes en España para transmitir al Presidente de Gobierno el sentir y/o el apoyo de los musulmanes en España a la alianza de civilizaciones que su grupo de alto nivel se ha reunido a finales del mismo mes ¿Cómo puede limitar el gobierno progresista de España sus contactos en este delicado tema sólo a los lideres conservadores del Islam e ignorar la mayoría de los musulmanes, más próximos a los valores de la democracia representados por organizaciones laicas de musulmanes como ATIME y otras?.
Puede el gobierno dialogar con las Mezquitas para regular la prestación de los servicios religiosos, pero el diálogo para la convivencia, la integración o la alianza de civilizaciones tiene que ser con todos, entre civilizaciones, y no entre religiones. |